Aristegui ¿Mordaza a la libertad de expresión? Por Mauricio Freyssinier

Foto: blogdelerolico.wordpress.com
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Por Mauricio Freyssinier
La separación definitiva de Carmen Aristegui de la empresa MVS ha despertado muchas reacciones, algunas a favor otras en contra. Muchos dicen que es un atentado en contra de la libertad de expresión y un ataque directo a una de las principales voces opositoras al Gobierno. ¿Cuál es el conflicto entre MVS y Carmen Aristegui? Creo que nadie lo sabe a ciencia cierta, pues todo se desprende del despido de dos de sus colaboradores, según dicen porque fueron los que destaparon los escandalosos casos de las casas fastuosas de la Gaviota y Videgaray. Esto a simple vista podría ser “justificado” de acuerdo a las políticas editoriales de cada empresa; Una empresa tiene el derecho de contratar bajo sus normas al personal que labora en ella, siempre y cuando dichas condiciones estén en el marco de las leyes vigentes, de igual manera puede desprenderse de los servicios de quien contrata.
Al parecer se dice que Carmen Aristegui en solidaridad con su equipo “condicionó” a la empresa para que los reinstalara, de lo contrario ella dejaría su puesto en la empresa. Dimes y diretes de las redes sociales, de los medios de comunicación y del chisme en general que a todos los mexicanos nos encanta. En verdad no puedo decir que es lo que realmente pasó en cuanto a la relación contractual de Carmen Aristegui con MVS y mucho menos lo que se dijeron a puerta cerrada en función de los acontecimientos.
Lo que es una verdad irrefutable es que la salida de Carmen Aristegui de la empresa ha causado un gran revuelo a nivel nacional. Mientras este conflicto “laboral” nos concentra a todos, en Baja California más de 200 indígenas Raramuris (Tarahumaras) trabajaban como esclavos en un rancho de cultivo de papas, en condiciones infrahumanas, bajo circunstancias de salud reprobables, con condiciones prácticamente de esclavitud y no veo por ningún lado que alguien levante la voz, que hagan protestas, que saquen hashtags quejándose amargamente por una injusticia laboral realmente alarmante.
Si bien respeto con mucho el trabajo periodístico de Carmen Aristegui no puedo, ni debo hacer de esto el “atentado más grande del siglo contra la prensa”, y no puedo porque aún en mi mente resuenan las cifras de periodistas muertos y desaparecidos en todo el territorio nacional y que ponen a nuestra nación como el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo. El asunto de Carmen Aristegui sin duda es lamentable, es indignante, es por supuesto un conflicto político, pero no por ello se debe de olvidar asuntos graves que aquejan a nuestro país, no por ello se debe uno “cortar las venas” y “desgarrarse las vestiduras”, el país necesita de un pueblo consciente, analítico, que tenga memoria histórica, consciencia de clase, organización.
Aristegui era la principal vocera de Andrés Manuel López Obrador, sus vínculos son conocidos por todos y en muchas ocasiones la objetividad de Carmen fue cuestionada por este hecho. Eso a mí no me interesa, las posiciones políticas de Aristegui son totalmente respetables y si ella considera a AMLO la “esperanza de México” es totalmente válido, lo que no es válido es hacer mártires de cartón por que fueron despedidos. No es la primera vez que Aristegui es despedida de una empresa por no seguir las políticas editoriales, su salida de Televisa fue precisamente por eso. ¿O ya se les olvidó a muchos que Aristegui estuvo al servicio de la mayor cadena televisiva de América Latina? Así pues, mi estimada Carmen conseguirá otro empleo, seguirá hablando con la verdad, seguirá poniendo en jaque al gobierno con sus acertados comentarios; cosa que no podrán hacer los cientos de reporteros asesinados o desaparecidos cuyas voces y letras fueron apagadas por el régimen. Eso para mí en lo personal es lo más alarmante.
Mi solidaridad con Carmen Aristegui y mi recomendación para que dirima su conflicto laboral en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y pronto encuentre un nuevo espacio en donde continúe con su labor en pro de un México mejor. Los mortales, los de a pie como nosotros a seguir leyendo, preparándonos, generando consciencia, organizándonos sin perder de vista que son muchos los problemas que nos aquejan, que aún nos faltan NO 43, sino más de 22 mil, que nuestro Estado poco a poco camina hacía una dictadura, eso a mí me preocupa más que el despido de Carmen Aristegui. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

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